En los años 50 con el auge de la economía de consumo empezaron a surgir marcas que básicamente se construyeron alrededor de productos. Llegaron los 90, y con ellos, los valores de marca.

Hoy en día, como marca si no tienes un propósito, algo con lo que vas a contribuir a construir un mundo mejor, corres el grave peligro de no significar nada.

El problema, o el reto, está cuando comprometerse con un propósito significa darle un giro de 180º a tu modelo de negocio. Un reto que IKEA ha asumido y que seguro que va a permitirle seguir siendo líder de mercado en las próximas décadas.

Si pensamos en por qué IKEA no incorporó el comercio electrónico hasta 2016, no hace falta ser Sherlock Holmes para comprender que gran parte de su estrategia de marketing tenía que ver con la compra por impulso. Así que cuanto menos gente paseando por sus pasillos, sin duda suponía un volumen menor de ventas.

Recientemente IKEA presentó Upper East Side – Planning Studio. Un estudio de interiorismo en pleno Manhattan en el que sus diseñadores pueden hacer proyectos de cocinas, baños, o cualquier solución para el hogar o oficina, basada en muebles de IKEA y sin necesidad de tener que pasar por una tienda.

img: @rxspawn

Lo último, un proyecto de tienda en Viena, que pretende ser un prototipo para sus futuras tiendas. Una tienda sostenible ubicada en el centro de la ciudad, no en las afueras. Sin parking para consumidores, ya que la idea es que estos acudan caminando o en transporte público. Con parades de cristal y una cubierta vegetal para convertirla en un pequeño pulmón para la ciudad.

img: @rxspawn

Desde luego un proyecto disruptivo enfocado a una mayor sostenibilidad tanto en el uso energético, en la compensación de emisiones de CO2, como en la reducción de la movilidad motorizada que augura un futuro exitoso para el gigante sueco.

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